RRRRRRRabietas

Guías y consejos de como manejar las rabietas de tus hijos hay miles, bueno no, millones.

Os voy a dar mi  opinión personal, ya que la teoría es muy fácil, pero la practica depende de muchos factores: lo cansado que estás, donde estés, y algo fundamental: si tienes público…

M. tuvo una época de rabietas, cuando nació su hermano, que coincidió con los 2 años y unos pocos meses, que es la edad en que empiezan, según los expertos.

No es que le diera muchas veces, pero las pocas que sean no se te olvidan. Ver a una niña, gritar y moverse como una posesa, sin tener en cuenta si se da un cabezazo contra la esquina de la mesa o si se le cae una docena de libros encima, impacta.

Las rabietas son un sentimiento no gestionado, como una ‘perdida de papeles’ en los adultos. Así que una vez que se le ha pasado, piensa en los momentos anteriores, puede ser algo tan sencillo como que has ido a vestirle y ella tenia pensado vestirse sola y se frustra….si, así de simple es.

Lo mejor es ignorarla durante un tiempo, pero siempre estando allí, a unos pocos metros. Y al rato, cuando se ha relajado un poco,  empezar a hablar de otras cosas para que se descentre de su furia interna.

Dicho esto, reza para que no te pase en un supermercado o en algún sitio publico. Se pasa mal, muy mal. La gente te mira como “que niño tan maleducado” o peor aun”que madre tan poco autoritaria” – y eso que yo ya lo tengo asumido y soy socia del Club de las Malas Madres.

Mi hermana tiene la teoría que con un grito que les des, se pasa, a ella le ha funcionado, Pero yo creo que eso depende de las cuerdas vocales, porque yo he gritado y nada, bueno si, peor se ponía la situación.

Después de las rabietas llegó  el ‘te pego’. Y ademas, solo a mi!

Le pregunte a Silvia, una amiga experta en dar consejos, y me propuso que la cogiese en silencio la pusiese en algún sitio, por ejemplo el sofá, y le dijese que tenia que estar 1 minuto ahí quieta. Como os imaginareis, la primera vez fue un desastre, ella gritando y llorando, yo cogiéndola y poniéndola una y otra vez en su sitio y contando por dentro 22,23,24,25….cuando llega el 60!

Pero poco a poco fue dando resultados, y ahora ya solo me llama ‘cochina!’cuando se enfada. Lo que es mas divertido.

Otra practica es usar el Frasco de la Calma. Silvia le ha hecho uno a M. y por ahora lo tiene ahí y lo coge de vez en cuando. A mi me parece fantástico!

Se basa en el método Montessori, del que soy fan ( que no fan-atica)

El “frasco de la calma” no es más que una botella con pegamento líquida y brillo. Simplemente con agitarlo se genera sus beneficios, y si les acompañamos con enseñarles a los pequeños a tomar unas respiraciones profundas mientras se concentran en lo que sucede con el bote, mucho mejor.

Según algunos estudios, mientras que el niño observa la caída de brillo, puede organizar y centralizar el sistema nervioso. Cuando el niño está estresado, su ritmo cardíaco se acelera junto a su respiración y al ver la lenta caída del brillo, genera un modelo visual para inconscientemente entregar una señal al cerebro que disminuya la agitación. Además, mientras sucede esto, el adulto puede proporcionar un espacio para que el menor  trate de explicar las razones de la tristeza, la ira o la frustración.

 

El bote de la calma && M

Ya sabes, si te topas con un niño enrrabietado, sobre todo respira y tranquilidad !

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